William Joseph Bratton inició ayer su segundo lustro al mando de los 9,500 elementos del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD), con la promesa de continuar reduciendo la delincuencia en una ciudad plagada por crímenes de pandillas. El jefe, dijo el alcalde Antonio Villaraigosa, durante la ceremonia realizada en la Academia de Policía en el parque Elysian, ha desempeñado su cargo "con honor, integridad y profesionalismo, y ha alcanzado niveles de éxito sin paralelo en la nación".
Acompañado de su padre, William E. Bratton, su esposa Rikki Klieman y su hijo David, Bratton juró respetar y hacer cumplir las leyes, y después se comprometió a terminar la tarea de satisfacer los requisitos del decreto de consentimiento federal tras el escándalo de corrupción Rampart.
Los números, señaló el jefe policial, se traducen en "miles de vidas salvadas", ya que los homicidios se han reducido casi un 40%, las violaciones más del 30%, los robos a mano armada 22% y los crímenes a la propiedad 25%.
"No estamos jugando con los números", señaló Bratton, refiriéndose a críticas por la supuesta manipulación de las estadísticas de delincuencia. "Hemos salvado miles de vidas, y no nada más en Brentwood, sino donde más nos necesitan".
Aun así, las pandillas de Los Ángeles, que superan 720, con más de 40 mil miembros, son el enemigo público número uno, que permanece como piedra en el zapato del jefe policial.
"Cuando vemos la reducción de homicidios, las muertes a manos de pandilleros ahora constituyen un porcentaje mayor de las cifras de homicidios", dijo Bratton ayer.
Los crímenes cometidos por pandilleros se han reducido en un 3.4%, de acuerdo con el reporte policial de septiembre, pero es casi un 10% mayor comparado con la tasa de hace cinco años.
El éxito en el combate a las pandillas dependerá de los recursos con los que cuente el LAPD, advirtió Bratton, agregando que quisiera más de los mil elementos que prometió Villaraigosa.
"La mayoría de nuestros esfuerzos continúan concentrándose en el combate a las pandillas", dijo Bratton. "Estamos esperando para ver qué sucede con el presupuesto de la ciudad, porque sólo podemos ser tan efectivos como los recursos que recibimos", afirmó.
"Vamos a comenzar con los mil policías y después haremos todo lo posible por lograr más", dijo por su parte el edil.
Aun con los problemas a los que se ha enfrentado Bratton, como la muerte de la niña Suzie Peña, el adolescente Devin Brown y la agresión a manifestantes en el Parque MacArthur, Bratton "es uno de los mejores jefes policiales en todo el país, porque ha tenido la buena fortuna de llegar a departamentos grandes cuando el crimen comienza a reducirse", opinó Alejandro Alonso, experto en pandillas y editor de Streetgangs.com.
"No creo que hayan hecho una mejor tarea de prevenir el crimen", dijo Alonso, no obstante el compromiso del LAPD de trabajar más en labores preventivas.
"Realmente no previenen el crimen, se enfocan en arresto y supresión del crimen, porque es muy difícil prevenirlo". Por otra parte, el uso de la tecnología para vigilar áreas problemáticas como el proyecto de vivienda Jordan Downs sí ha ayudado a prevenir el crimen, señaló.
Cuando llegó a Parker Center en 2002, Bratton prometió "remover la mancha" del LAPD, que perdió credibilidad después de que agentes de la división Rampart fueran acusados de hacer arrestos injustificados, falsificar evidencia y hasta robar cocaína del salón de evidencias.
Una de las razones principales por las que pidió un segundo período, dijo Bratton, fue para concluir el período de supervisión federal para hacer cumplir las reformas recomendadas por la Comisión Christopher, formada después de las acusaciones de corrupción.
El decreto obligó al LAPD a poner en marcha medidas para promover la integridad de los derechos civiles, documentación, investigación y evaluación de incidentes "críticos", mejorar el manejo de las unidades antipandillas y de informantes confidenciales, entre otros.
"Nos comprometimos a hacer todo lo posible para restablecer el orgullo del departamento", afirmó durante el evento, al que asistieron más de 200 personas, entre familiares, amigos, actores y agentes del LAPD.
Bratton se convirtió así en el primer jefe policial en asumir un segundo período de cinco años tras las reformas a los estatutos municipales, que limitan a dos períodos en total.
Bratton, quien cumplió 60 años de edad el 6 de octubre, recibe un sueldo anual de más de 300 mil dólares, superior a los 220 mil del alcalde Villaraigosa y más de 170 mil de los miembros del Concejo.
El jefe del LAPD adelantó que abrirá una nueva estación policial en el Valle de San Fernando, donde el crecimiento de la población ha extenuado los recursos del departamento, y donde se espera que divida el mando entre dos comandantes para mejorar la coordinación de elementos.
"Hace cinco años tenía un optimismo con incertidumbre", dijo Bratton. "Ahora hay optimismo sin reservas. No hay nada que no podamos lograr juntos", puntualizó.